Devocional
Mateo 11:20-30
por Andrés Chinchín
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25).
Escuchar el mensaje de Jesucristo conlleva una gran responsabilidad. En estos versículos vemos que hubo pueblos que, pese a ser testigos de los milagros de Jesús decidieron endurecer su corazón e ignorar el mensaje de salvación, por amor a su pecado y su forma de vivir.
Roguemos a Dios que no sea esta nuestra respuesta al mensaje de Jesús, sino que más bien seamos como niños que reciben el mensaje con alegría y con un corazón ávido de aprender y de abrazar las buenas nuevas.
Para pensar:
¿En qué área de tu vida has endurecido tu corazón, para no escuchar el mensaje de la redención por parte de Dios?
Tómate un tiempo para pedirle a Dios que suavice tu alma y te de la fe y confianza de un niño.
Oración:
Señor, gracias por venir a esta tierra y predicar tu mensaje. No permitas que mi corazón se endurezca, más bien dame fe y confianza para aferrarme a ti y a tus buenas nuevas.
Amén